La mayoría de las fallas en puertas automáticas no son instantáneas. Empiezan con señales pequeñas que se ignoran hasta que un día la puerta no abre — generalmente a las 7 de la mañana o después de las 10 de la noche. El mantenimiento preventivo existe exactamente para evitar ese momento.
LA PUERTA TARDA MÁS DE LO NORMAL EN ABRIRSE O CERRARSE
Si tu puerta siempre tardaba 8 segundos en abrir y ahora tarda 15, algo está pasando. Puede ser lubricación insuficiente, un piñón desgastado, o el motor esforzándose más de lo necesario porque hay rozamiento en el mecanismo.
HACE RUIDOS QUE ANTES NO HACÍA
Crujidos, golpes, zumbidos más fuertes o rechinidos al moverse son señales de que alguna parte mecánica está desgastada o necesita lubricación. Los ruidos no desaparecen solos — se convierten en fallas.
NO ABRE O CIERRA A LA PRIMERA
Si tienes que presionar el control dos o tres veces para que responda, el problema puede estar en la batería del control, en el receptor de señal del motor, o en los sensores de seguridad sucios o desalineados.
LA PUERTA SE DETIENE A LA MITAD DEL RECORRIDO
Esto indica que el motor está recibiendo demasiada resistencia o que el sistema de seguridad detecta algo. Puede ser suciedad en el riel, un obstáculo en los sensores, o una programación desconfigurada.
LLEVA MÁS DE UN AÑO SIN REVISIÓN
El mantenimiento preventivo no espera a que algo falle. Si tu motor lleva más de 12 meses sin revisión y tiene uso frecuente (dos o más aperturas diarias), ya es momento de programar una revisión aunque todo parezca funcionar.
¿TU MOTOR TIENE ALGUNA DE ESTAS SEÑALES?
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